lunes, 19 de agosto de 2013

VIAJES CON HISTORIA

Y como siempre, el verano es para aprovechar y hacer aquello que en invierno no podemos por falta de tiempo. Por ello, este año he querido ir a tierras polacas y recorrer los restos del terror nazi por las calles de ciudades tan preciosas como Cracovia o Varsovia. Sentirme en gueto judío no puede explicarse conociendo la horrible historia que allí vivieron. Miedo, dolor, amargura, esfuerzo, muerte... No hay palabras que consigan explicar aquello, pero sí hay algo que podemos asimilar para que no se vuelva a vivir algo como aquello y se resume en dos palabras: respeto y tolerancia. Eso fue lo que faltó entre los años 40 y 45 en el Europa y eso es lo que no debemos olvidar cuando insultemos a alguien por considerarlos distinto a nosotros. Adjunto varias fotos de mi viaje, las que resumen la experiencia maravillosa de ese paseo por la esperanza y la vida: